sí,
la juventud se va, se esfuma, cuando menos lo esperas
se
disipa como cuando entras a un laberinto
a
una espiral de vértigo en una oreja sorda
te
encierras y piensas que ese zumbido está sólo en tus sueños
que
esa ceguera es parte de un pasado remoto,
hasta
que te hallas abandonado
sin
saber en dónde te encuentras.
te
sorprendes y te tiras en la cama,
sin
fuerza, por varias noches y días.
la
gente te dice "levántate"
pero
es inútil
todo
está concluido como un colchón viejo
sabes
que estás desvelado sin saber la razón;
alguien
te lo dice entre copas
mientras
lo miras, feliz
entre
un cigarro y otro
entre
una bebida y otra,
con
sorna, con una sonrisita furtiva,
con
indulgencia
“ya
te diste cuenta que estás muerto, eso es todo”
entonces
la vejez ha llegado
eres
como cualquier otro
entras
a las fiestas, a los bares,
nadie
se vuelve a verte
las
muchachas te sonríen con lástima,
les
da pena encontrarse desnudas frente a tus ojos,
tus
lentes son una repulsión constante
y
apenas puedes ver los cuerpos
y
lo peor de todo es que tus amigos de toda la vida
piensan
que pueden maravillar a muchachas
de
quince años
los
ves como cabezones enanos acercarse a ellas,
con
su panzas abultadas
a
esos cuerpos delgados y fértiles;
vuelven
frustrados y ebrios
y
tú te ríes de ellos
con
gran estruendo
y
a la vez con tristeza
porque tu sombra se dibuja del mismo modo deforme;
más
valdría aceptarlo,
se
es viejo
y
más valdría decirlo
gritarlo
por todos los aires
y
reírse
y
carcajearse
con
la verrugas en el rostro
en
el cuello
y
dormir como un perro en las calles
y
no tener miedo
e
increparles a los jóvenes que atienden los expendios
“vamos,
no seas tan severo conmigo
no
me veas así con esa cara
si
compro todas las cervezas del mundo
en
días laborales
yo
sabré cómo me las arreglo
después
de todo
yo tenía una sonrisita mucho más encantadora que la tuya”.
yo tenía una sonrisita mucho más encantadora que la tuya”.
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